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¿Eres un yonqui del Smartphone?

¿Eres un yonqui del Smartphone?

¿Cómo definirías a esa persona que, en cualquier evento o reunión social, está absorta y alejada de lo que le rodea, con la vista fija en la pantalla de su Smartphone? Muchos pensaréis en adjetivos tales como “desconsiderada”, “imbécil” o “zombi” le vienen al pelo, pero lo cierto es que estamos ante un/a nomófobo/a. En efecto, la nomofobia es uno de esos males del hombre moderno que se define, sencillamente, como la patología que impide a la persona estar alejada de su dispositivo móvil ni un instante. Vamos, una adicción en toda regla.

Generalmente, las personas que sufren de nomofobia dicen sentir ansiedad por la sensación de estar perdiéndose llamadas o mensajes importantes de familiares, amigos o del propio trabajo. Según un informe del 2013 del Centro de Estudios Especializados, los españoles miramos nuestro móvil aproximadamente 35 veces al día y en torno a un 53% de la población admite ser incapaz de salir de casa sin sus dispositivos.

Precisamente, para determinar si una persona es adicta o no al móvil, un equipo de investigadores de la Universidad de Iowa ha desarrollado un sencillo test para valorar del 1 (‘estoy en completo desacuerdo’) al 7 (‘totalmente de acuerdo’) siete afirmaciones del tipo:

–          Me sentiría mal si no tuviera acceso constante a información consultable a través de mi Smartphone.

–          No poder leer las noticias me pone nervioso.

–          Me asusta quedarme sin batería.

–          Si me quedara sin saldo entraría en pánico.

–          Sentiría ansiedad si no tuviera mi móvil conmigo.

–          No sabría que hacer sin mi Smartphone encima.

Los resultados van desde una puntuación de 20 o menos (tranquilo, no eres nomófobo) a una puntuación entre 101 y 120 (nomofobia severa que precisaría atención psicológica). Puedes acceder a una reproducción de este cuestionario (en inglés, eso sí) en este artículo del Huffington Post: http://www.huffingtonpost.com/2015/05/18/nomophobia-smartphone-sep_n_7266468.html

Los especialistas están, chascarrillos o bromas aparte, cada vez más preocupados por una nueva manifestación de conducta adictiva que deriva en irritabilidad, comportamiento errático, desorientación espacial, ansiedad o aislamiento del entorno físico. Como vemos, las adiciones modernas ya no entran en nuestras venas en forma de jeringuilla, o en nuestra nariz a modo de polvo blanco. Ahora tienen forma rectangular y un cautivador brillo centelleante.

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