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Deep web, los bajos fondos de Internet

deep web, los bajos fondos de internet

El hampa, los traficantes de drogas y los explotadores sexuales ya no tienen necesidad de concentrarse en los bajos fondos de las ciudades. Ahora les resulta mucho más sencillo y fiable hacerlo en la cara oculta de la red, en lo que se conoce como la dark o deep web. Una parcela de la red que, al igual que un iceberg, oculta mucho más bajo el agua de lo que muestra en la superficie.

La Deep Web o internet profunda es más profunda y extensa de lo que podríamos imaginarnos. De hecho, hasta los estudiosos más sesudos parecen tener problemas a la hora de determinar hasta dónde llega.  La web profunda está integrada por todos aquellos contenidos que los motores de búsqueda no pueden indexar y a las que, por lo tanto, no puede accederse por vías habituales (búsquedas, enlaces externos…). Según diversos estudios, la deep web llega a ser hasta medio millar de veces mayor que la red superficial. Todas aquellas páginas web protegidas mediante claves de acceso, contenidos en formatos que no pueden ser rastreados a través de los buscadores y determinadas bases de datos con acceso restringido componen en su mayoría este ‘patrio trasero de la red’.

Algunas fuentes llegan a explicar que el 95% de los contenidos que estan en Internet no pueden ser alcanzados mediante búsquedas estándar. Los programas más populares para llegar a estas páginas, bases de datos y contenidos son Tor (The Onion Router, ideado en origen por la Marina de EEUU) o Freenet. Otra vía sería, lógicamente, conocer la url exacta de la página buscada, con las complicaciones en materia de seguridad y privacidad que eso podría suponer. El mencionado Tor permite que la IP de usuario que emplea el navegante vaya siendo ‘sustituida’ de manera aleatoria por la de otros usuarios del software, de manera que se hace muy complicado (no imposible) encontrar al usuario concreto que ha realizado una búsqueda determinada.

Operando en la Deep Web

La Deep Web, por su privacidad y relativa “oscuridad” permite realizar actividades poco recomendables, cuando no directamente ilegales y reprobables, ya sea de tipo comercial o de otra clase. Tráfico de armas, pornografía infantil, mercadeo con drogas, contratación de sicarios… el mercado negro en la red es tan amplio como el que puede encontrarse en la “trastienda” de una gran ciudad, con la diferencia que el pago en la web profunda se efectúa mediante bit coins. Esto no quiere decir que todos los contenidos que aparecen en la web profunda sean de este tipo, pero esta parcela enorme de la red de redes es un terreno abonado para el mercado negro, algo así como los bajos fondos de Internet.

 

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