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Adictos a la tecnología y el trabajo

adictos a la tecnología

Los adictos al trabajo buscan cualquier vía para mantenerse en contacto con los asuntos laborales. De ahí que la expansión global de los avances tecnológicos no haya hecho otra cosa que acrecentar este problema. El desarrollo de los smartphones, las tabletas y otros dispositivos punteros, unido a la posibilidad de estar conectado a internet permanentemente, supone una ventaja para la mayoría de la población. Pero no para las personas dependientes del trabajo en exceso, que se convierten, además, en adictas a la tecnología.

Ésta es la conclusión a la que llega Juan Antonio Moriano, profesor de Psicología Social de la UNED, en un estudio que acaba de publicar la prestigiosa revista Journal of Managerial Psychology. En este informe, el experto asegura que los adictos a la tecnología por su obsesión con el trabajo llegan a dedicar 50 horas a la semana a su actividad profesional, además de pasar su tiempo de ocio con ocupaciones relacionadas con ella.

24 horas conectados

Esta fijación con el trabajo puede causar grandes estragos en la salud, tanto física como mental. Las personas que presentan esta adicción suelen tener muchos problemas en sus círculos cercanos, ya que las relaciones con familiares y amigos se resienten gravemente. En Estados Unidos, incluso se ha acuñado un término específico para calificar a esta clase de adictos: workaholic. La difusión del correo electrónico, los teléfonos inteligentes, las tabletas y los ordenadores portátiles permite que estos enfermos permanezcan 24 horas conectados a su trabajo.

Esta relación insana con la actividad laboral no sólo es perjudicial para el trabajador, sino también para la empresa. Y es que los adictos descansan menos debido a su obsesión, por lo que rinden menos en el trabajo y tienen una menor capacidad de innovación. Son incapaces de usar la tecnología de diferentes maneras, en función de si está en el lugar de trabajo o fuera de él. En este sentido, son sumamente perjudiciales prácticas como crear grupos de trabajo de Whatsapp, que obligan a todos sus miembros a estar conectados para solucionar cuestiones laborales.

Según el autor del estudio, este tipo de acciones puede llevar a una poliadicción, es decir, a que los afectados acaben siendo adictos tanto al trabajo como a los dispositivos electrónicos. Para evitar este trastorno, Moriano propone que las empresas instauren la flexibilidad horaria para los empleados y que asuman que tener a un trabajador conectado de forma permanente es negativo para ambas partes. Además, los adictos deben evitar llevar aparatos tecnológicos a lugares de descanso y usarlos durante sus ratos de ocio.

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